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AP News

MOSCÚ (AP) — Cuando Estados Unidos y la OTAN rechazaron las demandas de seguridad del Kremlin sobre Ucrania la semana pasada, se dispararon los temores de un ataque ruso inminente contra su vecino.
Pero en lugar de enviar armadas blindadas a través de la frontera ucraniana como preocupaban a Estados Unidos y sus aliados, Moscú bombardeó las capitales occidentales con cartas diplomáticas sobre un acuerdo internacional que el Kremlin ve como un fuerte argumento para su posición en el enfrentamiento.
Aunque el presidente Vladimir Putin dijo hace un mes que quería una respuesta rápida a las demandas rusas y advirtió que Moscú no aceptaría “charlas ociosas”, a principios de esta semana señaló una aparente disposición a entablar más conversaciones con Washington y la OTAN. Y eso ofrece un rayo de esperanza.
Aunque más de 100.000 soldados rusos todavía rondan cerca de Ucrania y semanas de conversaciones no han llevado a grandes concesiones por ninguna de las partes, al menos Rusia y Occidente siguen hablando, y para algunos expertos eso es motivo de optimismo cauteloso.
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