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Fabiola Navarrete/Tu Tiempo Digital

Hola a todos espero que tanto ustedes como sus familias se encuentren gozando de salud y que sigan encontrando consuelo y protección en los brazos de Nuestro Padre Eterno.

Seguimos siendo testigos de situaciones muy desalentadoras en todo el mundo. Estamos enfrentando a un gigante muy grande que parece que no puede ser vencido y que es este este virus COVID 19. Sin embargo, para Dios no hay gigante que no pueda ser derribado. Hoy más que nunca el Señor me pide que los exhorte y anime a seguir confiando en Él, pues será Dios quien nos dará la victoria.

Hablando de gigantes, alguien quien supo enfrentarlos, fue David. Antes de ser rey sabemos que venció al gigante filisteo Goliat. Ya como rey también le tocó enfrentarse a otros gigantes y vencerlos. Pero no fue David, quien los venció, sino el Señor, pues David sabía confiar en Dios. 

Fue así como después de vencer a estos gigantes, escribió estas palabras maravillosas de agradecimiento a Dios y que se titula “El cántico de liberación de David”. Se encuentran en 2 Samuel Capítulo 22. 

Estas mensaje hoy nos alentará mucho porque sé que todos hoy ya estamos cansados y decepcionados de muchas personas que siguen sin cumplir con las reglas que las autoridades nos piden. Lo único que podemos hacer por esas personas es orar, así como también debemos orar por los mandatarios, las autoridades y todo el personal de salud.  Estar en sus zapatos no es nada fácil. Nosotros desde casa podemos ayudarles. Recuerden que la oración en viva y eficaz y que nosotros somos los soldados del Ejército de Dios. 

Los dos primeros versículos que leeremos son el 19 y 20 y dicen así: “En el día de mi desgracia me salieron al encuentro, pero mi apoyo fue el Señor. Me sacó a un amplio espacio; me libró porque se agradó de mí”.

Sé que muchos de nosotros, aún en medio de esta situación tan desalentadora, en donde parece que estamos en un camino muy angosto, hemos visto como el Señor nos ha abierto camino. Aún dentro de esta situación difícil Dios nos ha mostrado su favor. La parte más importante de este versículo es donde dice “el Señor me libró porque se agradó de mí”. Esta debe ser nuestra prioridad, hacer cosas que le agraden a Dios. Como ya sabemos, en la Palabra de Dios está bien especificado lo que a Él le agrada que hagamos. Por ejemplo, murmurar y criticar es algo que al Señor le desagrada. Vamos a seguir buscando a Nuestro Padre con mucho amor, todos los días y a  seguir leyendo su Palabra.

En el versículo 21 nos dice “El Señor me ha pagado conforme a mi justicia, me ha premiado conforme a la limpieza de mis manos”. Esto me recuerda al Salmo 24: 3 que dice “Quién subirá al Monte de Sión?, El limpio de manos y puro de corazón”.  Esta limpieza de manos no se refiere a la que hacemos con agua y con jabón tantas veces al día. Se refiere a caminar rectos delante de Dios, a ser unas personas íntegras que se comportan igual en lo público que en lo privado, que aman, que perdonan, que son misericordiosos, mansos y humildes de corazón como lo era Jesús. No es algo fácil, pero yo sé que lo podemos seguir intentando.

Termino con el versículo 31 que dice “El Camino de Dios es perfecto, la palabra del Señor es intachable. Escudo es Dios a los que en Él se refugian”. Si la Palabra de Dios vive en nosotros y la llevamos por obra, tendremos una conducta intachable.

Hoy más que nunca les pido que sigamos levantados en oración porque vamos a vencer a este Gigante. Dios es nuestro escudo y será Él quien nos de la victoria de esta y de cualquier otra situación que tengamos que enfrentar. 

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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