Noticias Telemundo
A un año de la tragedia en la que fallecieron 53 migrantes en Texas, investigamos cómo el contrabando de personas se convirtió en «la nueva droga» para los cárteles. Hablamos con varios conductores que cuentan por qué lo hicieron. Abogados y expertos explican cómo aprovechan el enorme volumen de tráfico y las fallas en los controles de carretera.
El 4 de junio de 2020, rayando la medianoche, un cuñado de John lo llevó a una solitaria calle del sur de Laredo, a pocos pies de la frontera de Texas con México, donde lo esperaba un camión blanco, con el motor encendido y la puerta abierta. Tenía placas texanas y arrastraba un tráiler con matrícula del estado de Washington. Estaba estacionado a un lado de la vía sobre un terreno baldío y polvoriento. Al otro lado de la calle solo se veían las luces de un complejo de apartamentos.
La soledad le pareció intimidante, cuenta John, sentía que alguien le estaba mirando. Bajó de su auto, un sedán Buick. Se acercó al camión, encendió las luces y caminó a su alrededor.
Su trabajo era conducir ese camión hasta San Antonio, un viaje de más de tres horas por la carretera I-35 sin salir de Texas, pero desconocía dónde tendría que dejar su carga una vez que llegara al destino. Recibiría las instrucciones por teléfono mientras manejaba. Según le dijo su cuñado, en el tráiler iban a viajar unos 80 migrantes indocumentados, pero él dice que nunca los vio. Por ese trabajo, “en un solo día” ganaría 100,000 dólares.
“La traila ya estaba sellada, todo listo. Ellos querían que me fuera por la 35 directo a San Antonio, esa iba a ser la ruta”, dijo John, de 49 años durante una entrevista con Noticias Telemundo en Laredo. Nos pidió que lo llamáramos John, que no es su nombre real, para proteger su identidad porque asegura que este negocio está conectado con el crimen organizado y teme represalias.
La temperatura en Laredo había alcanzado aquel día los 95 grados Fahrenheit (35 centígrados). El tráiler iba cerrado y no tenía refrigeración, contó John, pero él evitó pensar en la gente que viajaba dentro.
“Ya son un producto. Ya no son humanos para mí… para nadie. Porque si los ves así te vas a mortificar y esa debilidad te afecta. No puedes tener debilidad, tienes que ser fuerte mentalmente. Si te mortificas de que se ahogan te vas a paniquear, vas a parar o vas a correr y te vas a poner en peor riesgo, tú o esa gente”, explica John.






































