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Univision Noticias

Susie Lujano, una inmigrante originaria de San Luis Potosí, México, llegó a Estados Unidos junto a sus padres cuando tenía tres años y es una de los cerca de 700,000 dreamers beneficiarios de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia de 2012 (DACA), programa humanitario creado bajo el gobierno de Barack Obama hace 10 años.
Al igual que millones de otros indocumentados, vinieron en busca del sueño americano porque en su país de origen las oportunidades son limitadas. Pero nunca pensó que 25 años más tarde estaría viviendo sumida en el “miedo y la incertidumbre”, sobre todo ahora que tiene un hijo ciudadano estadounidense de cinco meses.
“En estos 10 años bajo el amparo del programa ha habido amenazas de que lo van a quitar, demandas, fallos judiciales en contra y a favor, y todo eso ha traído incertidumbre y preocupación de qué va a pasar con nosotros”, señala. “Y no está bien vivir así, no sabiendo qué va a pasar mañana. No nos deja vivir nuestra vida tranquilamente”, lamenta. DACA otorga un amparo de deportación y un permiso temporal de trabajo renovable cada dos años.
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