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Univision Noticias

Un detective retirado de la Policía de San Diego, California, contó en una entrevista con Univision Noticias detalles hasta ahora desconocidos sobre el complot para raptar a la leyenda del boxeo y matarlo, aparentemente por la disputa entre carteles en la ciudad fronteriza de Tijuana.

Esta es la historia sobre un intento de secuestro y asesinato que tenía en la mira al legendario boxeador mexicano Julio César Chávez. Pistoleros del Cartel de los Arellano Félix habían fraguado un plan para raptar al excampeón mundial en Tijuana en 2017, cobrar un rescate de 2 millones de dólares, cortarle la cabeza y enviársela al narcotraficante sinaloense Ismael ‘El Mayo’ Zambada.

Dos detectives retirados de la Policía de San Diego, California, aseguran haber descubierto el complot, avisado al Buró Federal de Investigaciones (FBI) y localizado a Chávez antes que los sicarios.

Chávez, uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos, habló del incidente de manera superficial en junio de 2017, hundido en el dolor por la muerte a tiros de su hermano en Sinaloa. Agentes del FBI lo visitaron en el Estado de México para advertirle que su vida corría peligro, le ofrecieron protección y le aconsejaron callar para no entorpecer las investigaciones. Pero a Chávez le ganó el temperamento y reveló a la prensa que en la frontera había una amenaza de secuestro contra él y su hija pequeña.

“Voy a luchar por mi vida y por la seguridad de mi familia”, dijo entonces en una entrevista con CNN.

Hasta ahora, a través de David Contreras, quien durante 27 años trabajó en la Policía de San Diego, es posible conocer más detalles del caso. Contreras y su socio Óscar Armenta, que también era detective de esa agencia, habían fundado en el retiro una compañía de investigadores privados, pero conservaban de sus años en las fuerzas del orden la comunicación con informantes en los tres carteles que operan en Tijuana: el de Sinaloa, el de los Arellano Félix y Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Las llamadas de carteles antagónicos

Fue un miembro del clan de los Arellano Félix quien habló con Armenta para compartirle lo que había escuchado en conversaciones por radio entre gatilleros del mismo grupo criminal . “Solo llamé para avisarte que van a levantar (secuestrar) a Julio César Chávez”, le advirtió.

Además, le aseguró que ya habían diseñado una operación para interceptarlo junto con su hija durante la pelea de Omar Chávez, su hijo menor, que se realizaría a finales de abril de 2017 en la ciudad de Rosarito, al sur de Tijuana. Era una de las contiendas más esperadas del año: el contrincante era Ramón ‘Inocente’ Álvarez, hermano del boxeador más famoso del mundo, Saúl ‘El Canelo’ Álvarez.

Los detectives analizaron el asunto y coincidieron que no tenían nada sólido. Pero una semana más tarde les llamó un informante del Cartel de Jalisco con datos adicionales: “cuando levanten a Julio César Chávez van a cobrar 2 millones de dólares y ya que les paguen le van a cortar la cabeza y se la van a mandar a Ismael ‘El Mayo’ Zambada”. Se referían al jefe de una facción del Cartel de Sinaloa.

Al poco tiempo, Contreras tomó la llamada de un tercer infiltrado que tenía la misma información. Era un integrante del Cartel de Sinaloa que le dijo: “¿Sabes qué? Van a levantar a Julio».

Confirmaban así que se trataba de una amenaza real. Desde ese momento, los expolicías se enfocaron en localizar a Chávez, algo que no pensaron sería tan complicado. Llamaron a promotores de boxeo en San Diego, Los Ángeles y Nueva York. Enviaron múltiples correos electrónicos a personas ligadas a ese deporte. “Esto es de vida o muerte”, alertaban sus mensajes. Nadie les contestó.

Contreras hizo su labor en Estados Unidos y se puso en contacto con un grupo integrado por policías de varias agencias en San Diego, incluyendo el FBI. Su compañero hizo lo propio en México, donde logró localizar a Fernando Beltrán, directivo de la empresa Zanfer Boxing, con quien acordaron verse en persona en su oficina de Tijuana.

“Mira, tienes que cambiar la pelea”, le sugirió Contreras, según relata en una entrevista con Univision Noticias. “Él se nos quedó mirando. Parecía que nos tenía miedo (…) quizás pensó que lo íbamos a extorsionar”.

Cuando los expolicías notaron que Beltrán no les creía, Contreras le mandó un mensaje de texto a un detective del FBI pidiéndole que llamara al promotor. “A los cuatro minutos sonó el teléfono de Fernando y le dije: ‘por favor, contesta esa llamada para que te des cuenta de quiénes somos’. Él tomó la llamada y era un agente del FBI que le contó lo que nosotros le estábamos diciendo. En ese momento Fernando se dio cuenta de que era verdad… Nos dijo: ¿qué puedo hacer?”.

“Se puso muy nervioso”

Solo de esa manera llegaron a Chávez, quien accedió a reunirse con los detectives privados en la misma ciudad, cuando faltaban un par de semanas para la pelea de su hijo en Rosarito. Los recibió con una sonrisa, que se borró a penas supo lo que planeaban hacerle. “Estaba fumando mucho, se puso muy nervioso. Y dijo: ‘todo lo que me están diciendo es cierto’. Le dijimos exactamente dónde iba a estar él en la pelea, por dónde iba a entrar. Entonces teníamos información de cómo exactamente lo iban a levantar, a qué hora, qué carros iban a usar”, describe Contreras. “Le dijimos: señor, agarre seguridad”

Inquieto por lo que le describían, Chávez les dijo que había escuchado algo sobre eso, pero no creyó fuera una amenaza creíble. “Déjenme ver qué puedo hacer yo”, dijo el excampeón mexicano.

Chávez recibió protección de guardias privados y policías estatales en Baja California, asegura Contreras.

A la par se iniciaron las investigaciones en México y Estados Unidos para localizar a los sospechosos. En Playas de Tijuana, las autoridades lograron arrestar a 11 miembros del clan de los Arellano Félix, quienes en 2019 fueron condenados a 70 años de cárcel. No fue por el plan contra Chávez, sino por privar de la libertad a un comerciante de Tijuana.

En tanto, agentes del FBI “identificaron al cabecilla del grupo inmediatamente. Comenzaron a seguirlo, a rastrear su teléfono, a trabajar para hacer un caso (criminal) en Estados Unidos. Él ya se había escapado a Estados Unidos y al momento sigue prófugo”, dice Contreras.

El detective retirado se reservó el nombre del sospechoso. Solo lo identifica como un narcotraficante que en ese tiempo recién había sido liberado de una cárcel de Tecate llamada El Hongo. Se movía entre San Diego y Tijuana. Además, lo ligaban con la pandilla californiana Logan Heights.

“Tenía órdenes de los Arellano de formar un grupo para comenzar a combatir a los de Sinaloa. Creo, la forman en aquel entonces era secuestrar a alguien famoso, como Julio César Chávez”, dijo Contreras.

“Como nosotros nos dimos cuenta de que sí era una célula de los Arellano Félix (la que organizó esto) es porque Julio César Chávez es una leyenda en México y todo mundo conoce que Julio es de Culiacán, Sinaloa. Y tiene amigos de Culiacán (…) aún hoy no creo que un sinaloense va a tentar a Julio porque le tienen tanto respeto y también temor, porque mucha gente lo ama mucho. Ahora, el Cartel Jalisco Nueva Generación está enseguidita de Sinaloa; ellos tampoco iban a tentar a Julio”, dijo Contreras.

“Los únicos que tenían guerra contra los otros dos carteles era el grupo de los Arellano Félix y ellos ya han secuestrado a personas que vienen de Sinaloa a visitar Tijuana. Entonces, este era un ‘trofeo’ grande para ellos: secuestrar a un sinaloense de Culiacán, a un campeón mundial, a una leyenda (…) Si mataron a un cardenal, cuanto más a Chávez”, comparó.

“Tranquilo no voy a estar”

En una entrevista con el programa de Carmen Aristegui de la cadena CNN, Chávez dijo que el criminal que lo estaba siguiendo había estado en El Hongo “por secuestrador y narcotraficante”.

No habló sobre ese encuentro con los expolicías de San Diego, sino el que tuvo con agentes del FBI que lo vieron en abril de 2017 en el centro ceremonial otomí, en el Estado de México, donde entrenaba a su hijo para la pelea. “Ellos me daban protección, pero en Estados Unidos. Mientras pasaba (la amenaza). Unos dos, tres meses o medio año. No sé. El tiempo que fuera suficiente”.

– ¿Y te querían secuestrar por dinero?, le preguntó Aristegui.

– Claro, respondió Chávez.

– ¿Por qué no te fuiste a Estados Unidos?

– No, ¿por qué me voy a ir a Estados Unidos? Pues si mi tierra es México. Yo soy mexicano y mi familia está en Culiacán y en Tijuana. Yo lo que quería era la protección aquí en México.

Más adelante, en la conversación, la leyenda del boxeo dijo que en ese momento seguía cuidándose las espaldas. “Tranquilo no voy a estar hasta que este delincuente no caiga. Voy a luchar por mi vida y por la seguridad de mi familia. Voy a luchar hasta la muerte”, expresó.

Chávez ha asegurado a otros medios que alguna vez tuvo una relación cercana con los hermanos Arellano Félix, a quienes vio después de su famosa pelea contra el puertorriqueño Héctor ‘Macho’ Camacho en 1992. En esa reunión también estaban ‘El Mayo’ Zambada, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, Amado Carillo Fuentes, mejor conocido como ‘El Señor de los cielos’, y Héctor ‘El Güero’ Palma.

“Siempre me respetaron, a pesar de que se pelearon entre ellos después”, dijo en una entrevista con el conductor Yordi Rosado en 2021. “Me regalaban la droga, muchos diamantes, relojes”.

Julio César Chávez no respondió a los mensajes enviados por este medio solicitando una entrevista. Tampoco lo hizo Beltrán, quien organizó la pelea de su hijo en Rosarito y le ayudó a librar la amenaza.

La oficina del FBI en San Diego se comprometió a revisar una solicitud de comentario enviada por esta redacción, pero no se pronunció hasta la publicación de esta nota.

David Contreras, quien ahora es un investigador privado, conserva una foto que se tomó al lado de Chávez cuando lo visitó en Tijuana para describirle el plan de los Arellano Félix. En esa imagen ambos sostienen guantes rojos. Armenta también se fotografió al lado del llamado ‘César del Boxeo’.

“Como le hemos salvado la vida a Julio, le hemos salvado la vida a muchas otras personas famosas. Pero ya sean ricos, pobres, famosos o desconocidos, para mí el alma de esa persona es lo que vale”, dice Contreras.

Este viernes se publicará en YouTube una conversación en la que ambos detectives retirados cuentan cómo resolvieron hace cinco años el caso de Chávez.

La pelea en Rosarito entre Omar Chávez y Ramón Álvarez fue cancelada y se reprogramó para la misma fecha en un lugar de Chihuahua. No está claro si Chávez acudió. Su hijo ganó la contienda por nocaut técnico en el segundo round.

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