Publicidad

Univision noticias

David Marin, el encargado del Servicio de Inmigración y Aduanas en esa ciudad, explicó en una entrevista con Univision Noticias por qué sus agentes no realizan operativos a gran escala y en qué circunstancias aplican su discreción para liberar a migrantes sin papeles.

LOS ÁNGELES, California.- El verano pasado, el presidente Donald Trumplanzó airadas amenazas de realizar redadas masiva enfocadas en unos 2,000 indocumentados con antecedentes penales en 10 ciudades santuario. Los Ángeles estaba en la mirilla, pero nada pasó. Aunque en ese entonces solo hubo unos cuantos operativos, el pánico predominó en las comunidades migrantes.

El director de la oficina del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Los Ángeles, David Marin, explicó en una entrevista con Univision Noticias por qué en años recientes no se han visto incursiones a gran escala en esta metrópoli, habitada por un millón de personas sin papeles. La última se registró hace 12 años en una fábrica del Valle de San Fernando y concluyó con 138 arrestos.

“No soy un partidario de hacer eso”, afirmó el funcionario, agregando que hacerlo infunde miedo en los vecindarios hispanos y termina por afectar las acciones que efectúan los equipos dedicados a la búsqueda de fugitivos.

“No creo que haya necesidad de estar haciendo eso (operaciones masivas). Lo único que genera es que todos en la comunidad se preocupen y digan que hay redadas. Nosotros iríamos a un lugar en La Puente (una ciudad en el este del condado de Los Ángeles), rodearíamos el área, arrestaríamos a muchas personas y las deportaríamos. Porque es más efectivo hacerlo todos los días”, describió el funcionario.

El punto de vista de Marin no ha cambiado desde que salía a detener indocumentados en los barrios angelinos durante el gobierno de Barack Obama. Sus opiniones siguen sin ser incendiarias, como las que se escuchan a menudo en la Casa Blanca y las oficinas centrales de ICE. Incluso, él afirma que sus oficiales tampoco ponen bajo custodia a cualquier inmigrante sin papeles que se les cruza en el camino, sin distinguir si se trata de un asesino convicto o un padre de familia que se dirigía al trabajo, como se reclama con frecuencia.

“No arrestamos a todas las personas con las que entramos en contacto, con las que hemos establecido una causa probable, que no deberían estar aquí. Usamos nuestra discreción”, expuso el funcionario.

Hacen excepciones, ejemplificó, si verifican los antecedentes penales de un detenido y se dan cuenta de que tiene un proceso migratorio pendiente. “Puede que no tenga sentido que los pongamos bajo custodia a menos que hayan cometido algún otro delito. Pero si ya están pasando por el proceso migratorio, tienen una audiencia en la corte y ya han visto a un juez de inmigración, entonces tal vez no tenga sentido que los detengamos”, detalló.

Las estadísticas, sin embargo, muestran que los agentes de ‘La Migra’ no han sido tan indulgentes en la era Trump. En diciembre, un estudio hecho por el Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC) reveló que desde 2017 la dependencia ha detenido a menos personas con antecedentes criminales graves y a más que no tenían antecedente alguno o solo cometieron faltas menores.

La reducción pasó de poco más de 8,000 arrestos de personas con delitos serios en octubre de 2017 a unos 6,000 en abril pasado, de acuerdo con ese análisis. TRAC señala que las condenas relacionadas con terrorismo y pandillas “son notablemente raras” en los indocumentados.

Publicidad

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.