Publicidad

Faby Navarrete/ Tu Tiempo Digital

Hola a todos, con un corazón agradecido les saludo hoy a través de estas líneas. Pido al Señor que sea Él conduciendo en todo momento este mensaje para que llegue a las personas que más lo necesitan.

En esta ocasión hablaremos sobre esa gran enseñanza que nos dejó Jesús en donde nos habla sobre la vid y los pámpanos. Jesús, en esta parábola, se describe asimismo como la vid y nos dice que nosotros somos los pámpanos. Aquí nos dice que un pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco nosotros podemos dar un buen fruto si no permanecemos en Él. (Juan 15: 4).

Nunca olvidemos que Dios es la fuente de todo lo que necesitamos. Es la fuente de amor, de paz, de sanidad, de paciencia, de fortaleza, de humildad, de sabiduría. Debemos conectarnos con nuestra fuente en todo momento.

Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos, el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mi nada podéis hacer”.

Dar el mejor fruto debe ser la más importante meta de cada uno de nosotros. Lo que decimos no es tan importante como lo que demuestran nuestros actos. Una persona que da buen fruto será reconocida fácilmente porque se distinguirá de los demás. No puede pasar desapercibida. 

Al dar un buen fruto, estaremos dando el mejor ejemplo también a todos aquellos que nos rodean. Los que somos padres sabemos que no hay nada mejor que enseñar a los hijos con el ejemplo. No hay nada mejor para un padre que saber que sus hijos están recibiendo un buen ejemplo y que ellos a su vez, serán personas que den fruto verdadero, a su debido tiempo.

El mayor  anhelo de todo padre es que sus hijos sean como árboles bien plantados junto a corrientes de agua viva; cuyas hojas permanecen verdes y dan siempre el mejor de los frutos. (Salmos 1:3). Empecemos a dar buenos frutos para que veamos realizado ese anhelo en todas  nuestras futuras generaciones. 

Por si no fuera poco con saber que al permanecer cerca de Dios estaremos siempre seguros y recibiendo todo lo que necesitamos para enfrentar cualquier situación que se nos presente, Jesús nos agrega todavía un beneficio más. Juan 15:7 “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”.

Dios nos ama con un amor inagotable y sólo quiere lo mejor para nosotros. Él más que nadie, nos quiere ver realizados en todas las áreas de nuestra vida. Si guardamos los mandamientos de Dios permaneceremos más en su amor así como Jesús lo hizo cuando vino a morir por nosotros. Estuvo siempre cerca de su Padre y sólo así pudo cumplir con su Propósito. A los tres días de su muerte fue exaltado por su Padre al máximo nivel y se cumplió así la Palabra de Dios.

Dios cumple siempre sus promesas y sólo quiere que permanezcamos cerca de Él para que su amor invada nuestro ser y así también podamos dar este mismo amor a otros. Es aquí cuando en este mismo capítulo 15 de Juan, Jesús nos repite este importante mandamiento donde nos dice que nos amemos unos a otros, así como Él nos amó. (Juan 15:12). Jesús nos demostró que nos ama inmensamente y que sólo un verdadero amigo da la vida por aquel que ama.

Pido al Señor en este día, que permanezcamos unidos a la vid (Jesús) para ser siempre llenos del amor del Padre y de todo lo que Él derrama sobre nosotros, para vivir en plenitud de gozo, para amar al prójimo como a nosotros mismos, para ser personas que den un buen fruto y para que se nos conceda todo aquello por lo que hemos estado orando.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

Publicidad

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.