miércoles, febrero 8, 2023
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Genaro García Luna fue “la mejor inversión del Cártel de Sinaloa”: un capo narco testifica en el primer día de juicio

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Sergio ‘El Grande’ Villarreal Barragán, el primer testigo en el juicio contra el exsecretario de Seguridad mexicano, dijo que este tenía una relación especial con el líder del cártel, Arturo Beltrán Leyva. “Hablaban como amigos”, aseguró el colaborador de la fiscalía.

Nueva York— Sergio El Grande Villarreal Barragán se presentó este lunes ante un tribunal federal en Nueva York como el primer testigo contra Genaro García Luna, el exfuncionario de mayor rango en enfrentar a la justicia de EE.UU., y lo acusó directamente de recibir dinero narco para ayudar a crecer a una de las organizaciones criminales más cruentas de México: el Cártel de Sinaloa.

“Los pagos crecieron como creció el cártel. Sin esos pagos habría sido imposible [crecer]”, relató Villarreal Barragán al dar su testimonio en el juicio contra el exsecretario, quien está acusado de conspirar para ayudar al narcotráfico y enfrenta una pena máxima de cadena perpetua, si es hallado culpable.

Interrogado por la fiscala asistente, Erin Reid, El Grande aseguró que en alguna ocasión escuchó a Arturo Beltrán Leyva decir que Genaro García Luna era “la mejor inversión que había hecho el Cártel de Sinaloa”.

El testigo de la fiscalía dio detalles de una supuesta relación estrecha entre el cártel y el jefe policial. Habló de un regalo especial: “una motocicleta Harley Davidson de colección”, que el propio Arturo Beltrán Leyva, líder del cártel, le habría dado a García Luna, y aseguró que escuchó a ambos “hablando como amigos”.

El exmiembro del Cártel de Sinaloa forma parte de una larga lista de decenas de testigos que declararán en el juicio, entre los que hay más capos narcos y exfuncionarios de Gobierno.

García Luna niega haberse enriquecido del narco, mientras que su defensa ha asegurado que no hay pruebas en su contra y que el juicio es una “venganza” orquestada por los cárteles, con el apoyo de Estados Unidos.

Expansión del cártel con «ayuda» de García Luna

El Grande es un testigo protegido y colaborador de larga data del Gobierno de EE.UU. y nunca ha estado preso. Cuando sentenciaron a Iván Reyes Arzate, alias La Reinael Grande declaró que Genaro García Luna había recibido dinero del narco.

Ante el tribunal en Nueva York, Villarreal Barragán dio este lunes detalles de cómo funcionaba esta conexión, sin que se presenten pruebas por el momento que respalden su relato.

La organización de Arturo Beltrán Leyva, aseguró, le pagó sobornos a García Luna durante la década de los 2000, cuando trabajó como director de la desaparecida Agencia Federal de Investigación (AFI) y luego como secretario de Seguridad del Gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, siendo el artífice de una cruenta lucha contra el narcotráfico. “Los pagos eran de gran ayuda porque pudimos crecer y minimizar a nuestros rivales”, explicó.

Según El Grande, los pagos a García Luna y otros directores del AFI provenían de una “polla”, una colecta que hacían Arturo Beltrán, y otros líderes y capos narcos, incluyendo a Joaquín el Chapo Guzmán. Dijo que después del rompimiento del Cártel de Sinaloa con la organización de los Beltrán Leyva, fue Arturo Beltrán Leyva quien siguió pagándole a García Luna.

Mientras más beneficios, más se pagaba. El dinero supuestamente era entregado de forma directa por Arturo Beltrán Leyva, uno de los fundadores y el líder de la organización criminal acusada de brutales asesinatos que producía, transportaba y vendía cocaína, marihuana, heroína y metanfetaminas.

“Cuando entré yo (al cartel de los Beltrán Leyva en 2001) ya se le pagaba y se le pagó hasta el último día que vivió Arturo Beltrán (en diciembre de 2009)”, aseguró.

El Grande calcula que estuvo en unas 20 reuniones en las que Arturo Beltrán Leyva le pagó a García Luna. Según su versión, la primera reunión que atestiguó entre el líder del cártel y García Luna en Ciudad de México, cerca del 2004, ocurrió en una casa al sur de la capital, a la cual asistieron otros líderes narcos y varios funcionarios de la policía federal.

En ese encuentro, ocurrido en el barrio Jardínes en la Montaña, donde tiempo después García Luna compraría una casa para vivir con su familia, presuntamente el capo le entregó dinero en efectivo en unos maletines negros conocidos como «chorizos».

Una costosa motocicleta de regalo entre «amigos»

Al preguntársele cómo calificaría el papel que jugaba García Luna en la operación de la organización criminal, el testigo dijo: “Muy importante”.

“El cártel creció en territorios y cantidades de droga que podíamos meter a México y eliminar a los grupos rivales”, agregó.

El Grande aseguró que Arturo Beltrán Leyva le regaló a García Luna una “motocicleta Harley Davidson de colección”. Beltrán Leyva se la envió por medio de su cuñado, Carlos. “Se la mandó a regalar a García Luna”. Aseguró que el entonces jefe del AFI habló sobre el regalo directamente con el capo narco “agradeciéndole el detalle… que estaba muy bonita”.

El exmiembro del cártel dijo que le llamaba la atención la “familiaridad” con la que se trataban García Luna y Beltrán Leyva. “Hablaban como amigos”, dijo. También contó que García Luna tenía algunos problemas para comunicarse y que, en algunas ocasiones, Beltrán Leyva y otros capos le llamaban “el Tartamudo”.

El Grande dijo que el trabajo de García Luna para el Cártel de Sinaloa básicamente se compondría de tres aspectos: brindar información sobre operativos e investigaciones en contra de la organización, facilitar el nombramiento de comandantes que trabajaban con el narco en «cualquier plaza de México» y darles información sobre sus rivales, para poder acabar con ellos.

El Grande contó también que en una ocasión, entre 2003 y 2004, Arturo Beltrán Leyva le habría encargado interceptar un cargamento de cocaína del Cártel del Golfo entre Cuernavaca y la Ciudad de México. Cuando lo hizo, llevó la droga a una bodega, adonde García Luna llegó para revisar el contenido.

Según su testimonio, el Cártel de Sinaloa y la AFI acordaron repartirse del cargamento a la mitad. La parte que le correspondía a los policías, encabezados por García Luna, se la llevaron en dinero en efectivo: «Unos 14 o 16 millones empacado en cajas de cartón”, dijo el testigo.

Según El Grande, García Luna y sus colegas no pudieron llevarse todo el dinero en su carro, por lo que supuestamente se llevaron una camioneta “Suburban del cártel con el resto del dinero”.

El Grande aseguró que él entró a trabajar a la Policía Judicial federal en Ciudad Juárez a principios de los 90, y en ese momento se integró al Cártel de Juárez, para Amado Carrillo hasta que se retiró de la policía en 1997 cuando llegó el general Álvarez Nara y comenzó a investigar a los policías que estaban trabajando con el narco.

Arturo Beltrán Leyva lo reclutó entonces, relató, para que diseñara operativos para atacar a sus enemigos del Cártel del Golfo (Osiel Cárdenas). Desde ese momento, ya tenían comprada a la Agencia Federal de Investigación (AFI) y tenían camionetas con los logos de la AFI así como uniformes de agentes de esa policía, relató ante el jurado.

Villarreal Barragán aseguró que él entró a trabajar a la Policía Judicial federal en Ciudad Juárez a principios de los 90, y casi de inmediato se integró al Cártel de Juárez para trabajar con el capo Amado Carrillo hasta que se retiró de la policía en 1997, cuando llegó el general Guillermo Álvarez Nara y «comenzó a investigar a los policías que estaban trabajando con el narco».

El Grande también ofreció nombres de otros policías federales mexicanos, subordinados de García Luna, que habrían trabajado para el Cártel de Sinaloa a cambio de dinero.

“Traicionó el juramento a su país”

En la apertura de los argumentos contra García Luna, el fiscal Philip Nathan Pilmar acusó al exfuncionario de tomar el dinero de los cárteles” diciendo que “traicionó el juramento a su país”.

“Él pensó que estaba por encima de la ley”, dijo Pilmar al jurado.

«(García Luna) era el activo más valioso» que tenían los narcotraficantes, dijo Pilmar. «Con su ayuda, el cártel hizo miles de millones de dólares».

Por su parte, el abogado defensor, César de Castro, aseguró al jurado que no hay pruebas en contra de su cliente y que los testigos convocados son todos capos del narco que cayeron con el trabajo de García Luna. “Qué mejor venganza que enterrar al hombre que lideró la guerra contra los carteles”, señaló.

“No hay fotos, no hay grabaciones, no hay video, no hay textos, ni documentos ni evidencia creíble” que pruebe las acusaciones contra García Luna, dijo el abogado.

El interrogatorio a Sergio Villarreal Barragán por parte de la fiscalía y la defensa de García Luna continuará este martes.

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