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Univision noticias

El plan migratorio del candidato demócrata incluye una serie de promesas, entre ellas eliminar todos los decretos y memorandos emitidos durante el actual gobierno y una vía a la ciudadanía para 11 millones de indocumentados. Pero expertos advierten que cumplirlas no será tan fácil.

La reforma migratoria de Donald Trump no incluye la legalización de los 11 millones de indocumentados. Y tampoco cuenta con el respaldo del Congreso. A pesar de esto, ha sorteado un sinnúmero de obstáculos para implementar una política de tolerancia cero a golpe de memorandos y órdenes ejecutivas que no solo alteró el escenario heredado del gobierno de Barack Obama, sino que es probable que lo haya modificado de tal manera que, incluso ni el Congreso tenga a mano las herramientas para deshacer los cambios.

Joe Biden es el candidato presidencial demócrata que se enfrentará a Trump el martes 3 de noviembre. Si gana, ha dicho que en los primeros 100 días de su administración “revertirá las políticas crueles y sin sentido” adoptadas por el gobierno e invertirá “capital político significativo” para llevar a cabo una reforma legislativa de inmigración.

Podría hacerlo? Pero para conseguir el cumplimiento de las promesas, primero habrá que revisar todos y cada uno de los cambios hechos por el gobierno de Trump, ver de qué manera legal se pueden revertir y en su lugar qué se dictará o decretará, advierten abogados entrevistados por Univision Noticias.

Las promesas

La mayoría de las promesas hechas por Biden en su plan migratorio se refieren a programas o políticas cuyos reglamentos e implementaciones han sido cambiadas o modificadas por el gobierno de Trump, bien sea por medio de memorandos y órdenes ejecutivas.

Entre ellas se cuentan, por ejemplo, levantar las restricciones de asilo, priorizar la reunificación de menores con sus padres en Estados Unidos, cancelar la construcción de un nuevo muro en la frontera con México, combatir las causas de la inmigración irregular proveniente de Centroamérica y México, restaurar el debido proceso migratorio, poner fin a la detención prolongada de inmigrantes, revertir la regla de carga pública, proteger a los dreamers e inmigrantes con Estados de Protección Temporal (TPS) y la reforma migratoria, entre otros.

El último debate sobre reforma migratoria en el Congreso se llevó a cabo en el primer semestre de 2013. El senado, controlado por los demócratas, aprobó con respaldo bipartidista (68-32) el proyecto S.744 que incluyó un camino a la ciudadanía para millones de indocumentados que llevaban tiempo en el país.

Biden dice que “muchos republicanos con experiencia en el Congreso, como por ejemplo Lindsey Graham (Carolina del Sur), estarán muy dispuestos a incorporarse rápidamente a trabajar en un proyecto basada en ese modelo.

Volver al pasado

Activistas que dirigen organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes advierten que la promesa de revertir lo hecho por el gobierno de Trump “es complicado” porque el escenario que existía en enero de 2017 no era favorable para los indocumentados.

“Será difícil revertir todos los decretos y memorandos”, dice Gustavo Torres, director ejecutivo de CASA de Maryland. “Lo vemos en dos etapas. Primero, deshacer todo lo hecho por Trump a través de una orden ejecutiva. Es menos complicado, pero en segundo lugar pasar una reforma integral de inmigración en el Congreso, eso dependerá de quién controle ambas Cámaras”.

Torres teme que la promesa de Biden se estrelle con escenarios imprevistos, como por ejemplo que la mayoría de ambas cámaras respalden una iniciativa de ley que no necesariamente esté de acuerdo con lo que piden y esperan las organizaciones de inmigrantes a nivel nacional.

“No podemos volver al 2017”, apunta. “Eso sería desastroso. Tiene que ser, aprobarse un sistema migratorio que se enfoque en el ser humano, no en la reprensión”, indica

Más allá del Congreso

Para que la promesa de Biden llegue al Congreso hace falta que los demócratas ganen el control de ambas cámaras: 218 asientos en la Cámara de Representantes y 60 en el Senado. Si no lo consiguen, entonces requerirán de apoyo bipartidista. Pero incluso teniendo la doble mayoría, nada garantiza que la totalidad de los demócratas votarán a favor de una reforma migratoria integral.

A esto obedece que la primera promesa de Biden sea la reversión de lo actuado por Trump para desarticular la política de ‘tolerancia cero’.

“Muchos de los cambios en las leyes de inmigración que ha realizado este presidente han sido a través de órdenes ejecutivas, proclamaciones, cambios de política y decisiones de los tribunales de agencias federales que participan en el proceso”, dice Víctor Nieblas, un expresidente de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA). “Si Biden gana la elección de noviembre, no necesita el apoyo total del Congreso para cambiar la mayor parte del daño causado por esta Administración”, señala.

“Biden puede rescindir las órdenes ejecutivas y las proclamaciones relacionadas con la ley de inmigración siempre que lo haga correctamente según la ley”, advierte. “Puede pedirle a su nuevo fiscal general que retire todas las decisiones de las cortes relacionadas con la agencia de inmigración que tuvieron un detrimento significativo en la ley de inmigración”.

Nieblas añade que “también puede ordenar a sus nuevos directores del DHS (Departamento de Seguridad Nacional), ICE (Oficina de Inmigración y Aduana), USCIS (Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración) y CBP (Oficina de Aduanas y Control de Fronteras), debida y legalmente designados, que retiren los memorandos de políticas de la administración anterior y emitan nuevas disposiciones”.

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