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Estados Unidos ha restringido la llegada de empleados temporales para el campo, pero frente al lobby de los productores agrícolas el gobierno procura procesar la mayoría de visas de trabajo H-2A. En época de pandemia, los que sí han podido venir están improvisando medidas caseras para protegerse del coronavirus ante la inacción de sus empleadores. En 2019 hubo 205,000 trabajadores como él que vinieron a Estados Unidos a cultivar frutas y verduras, la mayoría mexicanos. A ellos se suman más de 66,000 con visas para trabajos de hostelería; este año, el Gobierno había acordado el mayor aumento de estos visados temporales desde que Trump es presidente.

Entonces llegó la epidemia de coronavirus.

El Departamento de Estado suspendió la concesión de visados en su embajada y consulados en México la semana pasada, limitándose a tramitar los permisos para trabajadores agrícolas que ya habían venido en años anteriores. Seguros, medidas de protección, y algo de optimismo

Más de una decena de estados han decretado orden de quedarse en casa a todos los trabajadores no esenciales para frenar el coronavirus, y, aunque esta medida no afecta a los agricultores porque su labor es esencial para alimentar al país, sí se aconseja mantener una distancia social de seis pies en todas las circunstancias.

¿Cómo pueden protegerse entonces estos trabajadores que llegan desde México a Estados Unidos, uno de los países más afectados por la pandemia, viajando juntos en autobús y compartiendo cuartos de hotel y otras instalaciones? ¿Y qué pueden hacer si se contagian? Alexis Guild, directora de Salud de la organización Farmworker Justice, duda de que el COVID-19 esté cubierto por la protección que todo empleador debe ofrecer a los trabajadores temporales con visado (conocida en inglés como Workers’ Compensation) para accidentes y enfermedades laborales.

Así, las únicas alternativas parecen ser los seguros de salud, que sólo algunos empleadores ofrecen, o contratar un seguro privado. Los trabajadores sí tienen derecho a subsidios para hacer frente a estos gastos por medio del Affordable Care Act conocido (conocido popularmente como Obamacare).

Ante a esta falta de protecciones, 37 organizaciones han enviado una carta a los Departamentos de Estado, Trabajo y Seguridad Nacional exigiendo que “se implementen medidas de protección como condición para traer a más trabajadores con visado H-2A a Estados Unidos”.

“Los patrones deben poner su barba en remojo y tomar medidas más fuertes para evitar un contagio entre apicultores”, advierte por su parte Pedro Quintana, un nicaragüense que trabaja en la crianza de abejas en California. Arturo Hernández está “triste” por dejar a su familia. Y tiene miedo. Cuenta que su patrón no le ha dado ninguna recomendación contra el coronavirus. Así, él viaja con “gel de mano y cubrebocas”. Ante la falta de trabajo en su región y los bajos salarios, no ve otra alternativa que seguir emigrante, como hace desde hace tres décadas: “Qué voy a hacer? Tengo que trabajar porque aquí está canijo. No hay trabajo aquí donde vivo yo”.

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