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Para aquellas personas con agresivo cáncer de mama tipo HER2 que no responden al tratamiento tradicional, dos nuevos fármacos podrían ofrecer mayor esperanza al “llevar la quimioterapia directamente a las células cancerosas”. Los hallazgos abren la puerta a que sean aprobadas por la FDA en un futuro próximo. 

Dos fármacos contra un tipo agresivo de cáncer de seno que se disemina fácilmente y que no responde a las terapias convencionales demostraron resultados altamente satisfactorios en ensayos clínicos, lo que abre la posibilidad de que pronto haya nuevas opciones de tratamiento para estos pacientes.

Entre un 15% y 20% de las personas con cáncer de seno tienen un tipo llamado HER2 positivo que suele ser tratado con un fármaco llamado trastuzumab (herceptina) en combinación con quimioterapia. La mayoría de estos pacientes -alrededor de 80%- sobrevive 10 años o más con esa terapia, pero otro grupo no responde al tratamiento, quedándose sin muchas alternativas para combatir la enfermedad.

El ensayo clínico publicado en el New England Journal of Medicine y presentado esta semana en el Simposio de Cáncer de Seno en San Antonio estuvo dirigido a probar dos nuevas drogas: trastuzumab deruxtecan (T-DXd) y tucatinib.

La primera consiste en un anticuerpo que actúa como un gancho que atrae a las células cancerosas y suministra una carga de quimioterapia, evitando que estas se repliquen.

De los 184 pacientes con cáncer avanzado metastásico y que ya habían recibido otras terapias antes de probar esta droga experimental, 61% respondió en algún grado al T-DXd alcanzando una media de hasta 16 meses sin progresión de la enfermedad. 30% tuvo una reducción del tumor y en 6% de los casos este desapareció por completo.

Esto es hasta tres veces más favorable de lo que se suele ver en estos tipos agresivos de cáncer, resaltó Krop.

El problema es que los efectos secundarios fueron tan fuertes que 15% de las mujeres decidieron detener el tratamiento debido a ellos. 99% de las participantes experimentaron al menos uno. Estos abarcan anemia, náuseas, fatiga y la peor es una inflamación pulmonar llamada ILD (enfermedad pulmonar intersticial) de la que murieron cuatro participantes del estudio y que también suele aparecer con otros fármacos para este tipo de cáncer, pero no con tanta frecuencia.

Para Krop, la droga sigue siendo beneficiosa para la mayoría de los pacientes, ya que estos cánceres generalmente son letales.

Para médicos como Jennifer Litton, del MD Anderson Cancer Center de Houston, que no estuvo involucrada en el estudio, vale la pena asumir el riesgo porque los beneficios de la droga son sustanciales, dijo a AP explicando que se le podría dar a los pacientes medicinas que prevengan la inflamación pulmonar.

Un freno a la metástasis cerebral

La otra parte del ensayo clínico estuvo orientada a probar una nueva droga llamada tucatinib. Se trató de un estudio global con más de 600 pacientes con cáncer de seno avanzado tipo HER2 positivo. La mitad tenía metástasis en el cerebro.

Según Litton, “estos pacientes no tenían opciones que funcionaran y eran excluidos de pruebas de medicamentos porque su pronóstico era extremadamente negativo.

Del grupo que recibió el fármaco además de la terapia convencional, 45% seguía con vida dos años después en contraste con el 27% de quienes recibieron placebo.

La droga también demostró reducir en 52% la progresión de la enfermedad o muerte en quienes tenían metástasis en el cerebro. Y fue bien tolerada: solamente 7% de los pacientes tuvo que detener el tratamiento debido a señales de toxicidad.

“Es una droga bien tolerada que penetra en el tejido cerebral con mayor facilidad que otros agentes”, explicó Eric Winer, de la División de Oncología, del Instituto de Cáncer Farber.

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