Univisión Noticias
La Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA) confirmó a Univision Noticias que el bus transportaba 29 inmigrantes adultos, la mayoría originarios de Venezuela, y seis niños, uno de ellos de menos de un año. Todos serán enviados a otras ciudades a esperar sus casos de asilo.
Un autobús con 35 inmigrantes de distintas nacionalidades llegó este jueves a Los Ángeles procedente de Texas, como parte de un plan desarrollado por el gobernador Greg Abbott para expulsar a extranjeros hacia ciudades o estados santuario.
“Varias organizaciones estamos trabajando para recibirlos y proveerles servicios sociales y humanitarios básicos”, confirmó a Univision Noticias Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes en la ciudad.
Cabrera dijo que el grupo está integrado en su “mayoría por venezolanos”, pero también hay mexicanos, chinos, haitianos y chilenos.
El activista dijo, además, que “29 de ellos son adultos y hay 6 niños, uno de ellos de menos de un año. El autobús llegó hasta Union Station en el centro de Los Ángeles”, precisó.
El pasado 1 de julio otro autobús que transportaba a 41 inmigrantes, que salió también desde Brownsville, llegó al sur de Los Ángeles. Fue el segundo envío de este tipo en dos semanas.
Financiados por el estado de Texas como parte del operativo Lone Star impulsado por Abbott, los viajes tienen como objetivo sacar a los extranjeros del estado fronterizo, donde son liberados por el gobierno federal una vez que pasan la primera parte de la entrevista de miedo creíble en el proceso de asilo.
En uso de su facultad ejecutiva y al no representar una amenaza a la seguridad pública y/o nacional de Estados Unidos, la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), una vez los recibe de manos de la Patrulla Fronteriza y los procesa, los pone bajo el Programa Alternativo de Detención (ATD) a esperar en libertad la resolución de sus casos de asilo en los tribunales de inmigración.
En muchos casos, debido a los más de 2.4 millones de expedientes acumulados en la Corte de Inmigración (EOIR), los procesos de demoran meses y hasta más de un año en ser resueltos, situación que genera un serio problema humanitario para el gobierno y los estados








































