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Fabiola Navarrete/ Tu Tiempo Digital

Hola a todos me encuentro llena de gozo, paz e inmenso agradecimiento por estar aquí una vez más y le pido al Señor que sea él quien guíe cada una de mis palabras para que todos podamos recibir un mensaje alentador que nos ayude a seguir confiando en su Palabra.

La verdad que el panorama general que el mundo entero está pasando sigue siendo difícil. Todo esto, aunado a los problemas que ya de por sí todos experimentados en nuestra vida diaria, hace que nos sintamos desanimados. El desánimo es algo normal que todo ser humano experimenta. Lo que no podemos permitir es que este estado de ánimo permanezca mucho tiempo en nosotros y nos controle. No permitamos que el temor nos paralice. Aunque haya muchas cosas inciertas en nuestra vida, debemos recordar que nuestro futuro está en manos de Dios y esa es la única certeza que debemos tener.

Hoy el Señor ha puesto en mi corazón un mensaje que nos recuerda esa promesa que Dios hizo en su tiempo al pueblo de Israel y que hoy sigue haciendo a todos nosotros si mostramos fidelidad a Él. El Capítulo 56 de Isaías nos habla sobre todas esas promesas que Dios cumplirá en la vida de aquellos que sean fieles.

Tomaré la versión de la Nueva Traducción Viviente que nos dice en Isaías 56:1 “Hagan lo que es justo y bueno porque pronto voy a mostrar mi poder salvador. Dichoso el que obedece mis mandamientos y los cumple con fidelidad. Dichoso el que respeta el día de reposo y nunca hace nada malo”.

Dios nos anima una y otra vez a que hagamos las cosas correctas, las que a Él le agradan y que nos permitirán tener una mejor vida y conservar buenas relaciones con los demás. Parece una tarea muy difícil el no hacer nada malo. Dios sabe que como seres humanos cometemos muchos errores, pero también nos recuerda que si nos tomamos de su mano lograremos ser mejores cada día. De esta manera, aun cuando nos equivoquemos, si pedimos perdón de corazón y hacemos un esfuerzo por no volver a cometer ese error, Dios se agradará de nuestro actuar y nos recompensará.

Ahora bien, al leer yo este versículo se me viene a la mente esa duda que de repente nos invade cuando estamos atravesando situaciones difíciles. ¿De verdad llegará eso bueno que Dios tiene para mí?.  Las bendiciones de Dios escapan el entendimiento humano. Los pensamientos de Dios son más altos que los nuestros (Isaías 55:9). No podemos ni siquiera imaginar lo que tiene preparado para nosotros. Es por eso que cuando oremos, debemos decir siempre: “Señor, esto es lo que yo te pido, pero si tú tienes algo mejor que así sea, porque yo sólo quiero que se haga tu voluntad en mi vida”.  Es ahí cuando veremos ese derramar de Dios porque estaremos demostrándole que confiamos plenamente en su Voluntad.

Nuestras peticiones son muy terrenales y nosotros sólo vemos con ojos físicos, por eso mismo es importante obedecer al Señor cuando nos dice que tomemos otro camino y no el que nosotros queremos. Los dos posiblemente nos llevarán al mismo destino, pero en el trayecto, sólo uno de ellos nos hará pasar por otros lugares que serán de mayor bendición y que nos prepararán para llegar al destino final. Confiemos plenamente en que lo mejor vendrá y disfrutemos de ese hermoso trayecto de la mano de Dios. Cuando te preguntes ¿qué es lo que Dios tiene preparado para mí? Recuerda lo que dice 1 Corintios 2:9 “Cosa que ojo no ha visto ni oído a escuchado y que no han penetrado en el corazón del hombre son las que Dios ha preparado para los que le aman”.

Continuando con el Capítulo 56 de Isaías, nos habla también de los extranjeros y los eunucos. Dejar la tierra donde uno nace e ir a otro lugar es algo difícil que quizás muchos de nosotros hemos experimentado y que mucha gente que salió de Ucrania lo está viviendo ahora. Dios les dice a todas estas personas que los prosperará en la tierra donde vayan y que tendrán un lugar en su casa. Los eunucos eran hombres castrados que estaban al cuidado de las mujeres de un harén. Estos hombres que no podían tener descendencia se sentían quizás desanimados y sin un propósito, pero el Señor les dice que les dará un nombre eterno que nunca será borrado.

Es así el mensaje que Dios nos da este día. Sin importar nuestra condición, el Señor será nuestro galardonador y se encargará de que la buena cosecha llegue siempre a todos aquellos que fueron perseverantes y fieles a Él. Dios tiene un lugar especial para nosotros en su mesa y está ansioso por compartir con nosotros ese delicioso banquete.

Ya para terminar, leeremos el versículo 8 de Isaías 56 que dice “Yo haré que los israelitas que aún están fuera de su tierra vuelvan a reunirse en su país. Les juro que así será”. Estas palabras se las dice hoy el Señor a toda la gente de Ucrania que tuvo que dejar su país, sus hogares, sus trabajos, que perdieron incluso seres queridos o que los dejaron luchando por esta tierra. Todos ellos que hoy tienen miedo y no saben que será ahora de sus vidas. Pero Dios les recuerda que los prosperará en ese nuevo lugar a donde llegarán y que un día regresarán a su tierra que será reconstruida y cada uno de ellos podrá también reconstruir de nuevo su vida en esa tierra de la que un día salieron.

Sigamos siendo fieles porque Dios nos recompensará grandemente.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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