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Telemundo Noticias

«La gente que es inmigrante, hemos sostenido este país. Merecemos ser reconocidos y merecemos un camino hacia la ciudadanía», declaró una de ellos tras conocer la noticia. Otras dos migrantes en situación similar recibieron la misma concesión hace unas semanas.

Tres inmigrantes indocumentados que vivieron algún tiempo escondidos en iglesias del estado de Colorado recibieron hace unos días una ansiada noticia: las autoridades federales decidieron suspender por un año su orden de deportación.

De esta forma, Jeanette Vizguerra, Arturo Hernández García y Sandra López podrán residir legalmente durante todo el 2022 en Estados Unidos, gracias a la intermediación del representante demócrata Joe Neguse y otros cinco congresistas de su partido.

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés) ya había adoptado la misma decisión para Ingrid Escalada Latorre y Rosa Sabido previamente, según el diario The Denver Post.

Pero Neguse envió una carta al Servicio de Control y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de Denver el 20 de diciembre, exigiendo ampliar la suspensión a Vizguerra, García y López.

«Sandra, Jeanette y Arturo han vivido en Colorado durante décadas, enriqueciendo la economía [del estado] y añadiendo valor a la comunidad«, argumentó en la misiva, firmada también por el representante demócrata Ed Perlmutter.

«No deberían haber sido prioridades para la deportación y le pedimos que utilice su autoridad para conceder a cada uno de ellos una suspensión de la expulsión. Hacerlo ayudaría a mantener a las familias unidas y les proporcionaría estabilidad y esperanza«, insistieron.

López abandonó el santuario en el que se refugió después de que ICE le informara de que no era candidata prioritaria para ser deportada.

Sin embargo, uno de sus hijos llamó en 2010 al número de emergencia 911 por una pelea entre ella y su marido, lo que terminó resultando en una denuncia ante ICE. Aunque finalmente le fueron retirados los cargos por violencia doméstica, el proceso de deportación ya había sido puesto en marcha.

García estuvo escondido en una iglesia durante nueve meses hasta que ICE le comunicó en 2015 que no era prioritario para ser expulsado. Sin embargo, terminó siendo detenido en 2017.

Vizguerra, de su lado, vivió en el sótano de una iglesia de Denver tras huir en 1997 de la violencia que acechaba Ciudad de México. En Estados Unidos compró un número de Seguridad Social falso para poder trabajar, aunque nunca llegó a usarlo, de acuerdo con los congresistas demócratas que lucharon por su caso.

Las autoridades, no obstante, descubrieron la documentación fraudulenta durante un control de tráfico, un delito menor del que se declaró culpable en 2009. Cuatro años más tarde fue finalmente condenada por entrar ilegalmente en Estados Unidos, tras regresar del funeral de su madre en México.

La historia de Vizguerra se dio a conocer en 2017, cuando la revista Time la nombró ese año una de las 100 personas más influyentes.

«La familia Vizguerra vivía aterrorizada por la posibilidad de ser deportada», escribió entonces sobre ella la actriz estadounidense de origen hondureño America Ferrera.

«Si los funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas acudían a su casa, sus hijos sabían que debían filmar el encuentro, avisar a sus amigos y familiares y esconderse en el dormitorio», recordó la artista.

Vizguerra celebró por todo lo alto su victoria migratoria. «Este es un año en el que podemos seguir luchando por nuestras familias, seguir luchando por nuestras comunidades», afirmó, en declaraciones recogidas por The Denver Post.

«Nosotros, la gente que es inmigrante, hemos sostenido este país, muchos de nosotros en primera línea de trabajo durante esta pandemia. Merecemos ser reconocidos y merecemos un camino hacia la ciudadanía», subrayó.

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