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Fabiola Navarrete/ Tu Tiempo Digital

Hola a todos, confiada en que Dios seguirá cumpliendo todas las promesas que tiene para mí y toda mi familia me encuentro hoy. Elevo mis oraciones para que cada uno de ustedes vea también como todas esas cosas maravillosas que Dios tiene para ustedes, se cumplirán en sus vidas y en la vida de sus seres amados.

Hoy más que nunca y con todo lo que en nuestro mundo sigue aconteciendo, debemos hacer un mayor esfuerzo por confiar plenamente en lo que Nuestro Padre Celestial nos prometió. Creer en Dios no es lo mismo que creerle a Dios. Yo puedo decir que creo en Dios pero puedo vivir sin tener esa certeza de que en verdad todo eso que yo le he pedido y que va de acuerdo a su Palabra, se cumplirá y mis ojos lo verán.

Todas las promesas que el Señor tiene para nosotros son maravillosas. Sin embargo, hay que recordar que cada promesa va acompañada de una condición, es decir, algo que nosotros debemos hacer para que esa promesa se realice en nuestra vida. Las personas que mantienen una relación estrecha con Dios, que leen su Palabra y la llevan por obra, es decir, que son obedientes, serán quienes verán cumplidas esas promesas en sus vidas. En la  Biblia hay cerca de 3,573 promesas y todas ellas son sorprendentes.

Es así como el día de hoy recordaremos un versículo que se encuentra en 1 Corintios 2:9 que dice: “Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó. Ni ha subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”.

Aquí el apóstol Pablo estaba haciendo referencia a otro mensaje que ya se había dado y que se encuentra en Isaías 64:4 y dice: “Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en Él espera”.

Dios recompensa grandemente a quienes en Él esperan y a quienes lo aman y lo buscan de todo corazón. Lo que tiene para todos ellos son cosas que nos sorprenderán y por eso dice que ojo no ha visto ni oído ha escuchado y que nadie siquiera se puede imaginar. Pero también hace referencia a cuando Jesús estuvo aquí pues nuestro Mesías vino a realizar milagros que nadie nunca antes había vito. De hecho, Jesús nos dijo que cosas mayores podríamos hacer y que todo lo que pidiéramos al Padre en su nombre, se nos concedería (Mateo 14:12-13).  Claro que para esto hay que tener esa fortaleza espiritual que Jesús tenía y mantener el Espíritu Santo activo en nosotros.

Después de escuchar estos mensajes de Jesús no podemos dudar ni por un instante, que Dios quiere que hagamos cosas increíbles y que veamos y escuchemos cosas que no hemos podido ni imaginar. Como sabemos, nuestra mente es muy limitada. Los pensamientos de Dios son más altos que los nuestros. Pero aun así, si mantenemos una Fe inquebrantable podremos mantener una actitud confiada y declarar que lo mejor ya está por venir, así nuestro panorama parezca gris.

Visualizar eso que Dios tiene para nosotros es tarea difícil, por no decir que imposible. Pero esto no debe desanimarnos, al contrario, a mí en lo particular, me gusta mucho estar siempre a la expectativa de todo eso que aún no ha llegado a mi vida. Con emoción pienso en todo aquello que aún no he recibido porque sé que Dios me dará algo aún mejor de lo que yo le he pedido. Ya lo ha hecho muchas veces y siempre me ha sorprendido.

En Dios podemos tener la mayor expectativa y nunca nos defraudará. Nosotros podemos dibujar nuestra petición como un dibujo muy simple y Él tomará eso para convertirlo en un hermoso lienzo que no dejará de sorprendernos cuando esté frente a nosotros.

Si los padres terrenales se esmeran por dar siempre lo mejor a sus hijos dentro de sus posibilidades humanas, imagínense lo que no hará nuestro Padre Celestial por sus hijos a quienes ama con amor único e inagotable.

Los exhorto a tomar hoy mismo la decisión de cambiar nuestro pensamiento y tomar la decisión de depositar toda nuestra confianza en Dios y dejarnos guiar por su Palabra y por el Espíritu Santo, para que podamos seguir recibiendo todas las bendiciones ilimitadas que Él tiene para nosotros. Como dice el apóstol Pablo, no nos conformemos con este siglo y renovemos nuestro entendimiento para así poder conocer la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Romanos 12:2).

Pido al Señor que este versículo que estudiamos hoy, se realice en la vida de cada uno de ustedes para que vean, escuchen y guarden en su corazón, todas esas cosas increíbles que Dios les dará.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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