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Tu Tiempo Digital

Relájate por los siguientes 5 minutos y disfruta de esta reflexión que te mostrará los beneficios que obtenemos cuando hacemos las cosas de corazón y dibujando una sonrisa en nuestro rostro. La verdadera recompensa de hacer las cosas con la mejor actitud vendrá de Dios!

Feliz día amigos soy su amiga Faby y en esta ocasión vamos a leer la cita de Colosenses 3:23-24 “Y todo lo que hagáis, hacedlo con el corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”.

Esta palabra es efectiva y poderosa. Yo les aseguro que si ustedes la llevan a cabo verán bendiciones derramadas sobre ustedes y sobre toda su familia. Yo lo he visto y en verdad que  me sigo sorprendiendo cada día de lo que esta palabra sigue haciendo en mi vida.

Hacer las cosas de corazón es hacer las cosas con amor. Cuando tú haces las cosas con amor no sólo lo haces con buena actitud sino con la mejor actitud. Al no tener ya esa angustia y dejar de hacer las cosas a disgusto se irá esa carga que traes sobre tus hombros. Al aligerar tu carga obviamente estarás más feliz, el tiempo se te pasará rapidísimo y contagiarás esa felicidad a los demás. Al mismo tiempo, darás un buen ejemplo y te desapegarás de las cosas materiales que nada bueno traen a nuestra vida. Y por si fuera poco, al hacer las cosas con amor, animas a la gratitud, es decir, que incluso las personas que no pensaban gratificarte lo harán después de ver ese entusiasmo que pones al hacer lo que te fue asignado. Y no lo harán porque sean muy buenas personas, sino porque es Dios el que está desde allá arriba controlando todo. Él es quien mueve todas las piezas del ajedrez. Es Dios el que ablanda al corazón más endurecido. Yo te invito a que lo hagas y que te dejes sorprender.

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Te comparto una anécdota que esclarece mucho este tema. Un ingeniero se quería jubilar y su jefe le encarga una tarea más. Le pide construir una casa más para su familia, así que era una tarea muy importante. El ingeniero ya no quería hacer nada. Al fin accede pero lo hace de mala gana, compra material de segunda y contrata a los obreros que le cobraban más barato. Finalmente termina la casa. El jefe va a recibir la casa y pues la casa por fuera se veía muy bien. Con una enorme sonrisa le da las gracias por haber hecho con tanto esmero esa última tarea. Después le entrega las llaves de la casa y le dice que esa es su casa, es su regalo por sus años de servicio. Así o más grandiosa puede llegar a ser la recompensa que recibiremos.

Yo sé que a ti te va a gustar recibir esas recompensas y estoy segura que podré ver esa hermosa sonrisa dibujada en tu rostro. Te invito a que hagas lo que yo hago cada día. Me esmero para que Dios me tome cada día más fotos con una sonrisa que con el ceño fruncido. Esa es mi meta cada día y espero que sea también la tuya. Recuerda que si ayer no lo pudiste hacer eso no importa, pues cada día es una nueva oportunidad para hacer mejor las cosas. Espero de todo corazón que el Señor derrame su gracia sobre ti y toda tu familia. Deseo que tú en verdad tengas una vida plena llena de paz y de ese amor que el Señor te quiere dar. Te mando un fuerte abrazo y muchas bendiciones!

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