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Univision noticias

Un oficial antinarcóticos que lideró la incursión para arrestar al exjefe del cartel de Sinaloa en 2014 hizo público su triunfo en el juicio, pero terminó reconociendo que ilegalmente portó un rifle de asalto en ese operativo en México. Antes de la sentencia, la esposa del capo denunció que él trató de golpearla.

Víctor J. Vázquez llegó temprano a la corte federal de Brooklyn el 17 de julio. Era un día soñado para este agente antinarcóticos que ganó prestigio cumpliendo una misión que parecía imposible: capturar a Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en 2014 y ver su caída en un tribunal estadounidense cinco años después.

El esfuerzo de Vázquez, quien lleva 15 años en la Administración para el Control de Drogas (DEA), recuerda el que hizo Enrique ‘Kiki’ Camarena, el oficial de esa agencia que fue torturado hasta la muerte por miembros del cartel de Guadalajara, antecesor del cartel de Sinaloa, en la década de 1980.

Tanto Vázquez, como Camarena, nacieron en México, crecieron en Estados Unidos y regresaron a su país de origen para liderar operativos enfocados en narcotraficantes de alto perfil. De hecho, los dos tuvieron en la mira al mismo hombre: Rafael Caro Quintero.

Camarena lo buscaba por un enorme plantío de marihuana en el rancho ‘El Búfalo’ en Chihuahua. Vázquez, por su parte, le seguía la pista por el brutal asesinato de ‘Kiki’ Camarena, quien descubrió aquel enorme sembradío de hierba. El gobierno de EEUU ofrece por la detención de ‘El narco de narcos’ una histórica recompensa de 20 millones de dólares.

Nativo del estado de Durango, en el norte de México, Vázquez estuvo en primera fila en la sala 8D de la corte neoyorquina. Siguió atento la audiencia en la cual sentenciaron a Guzmán a pasar el resto de su vida tras las rejas. Este castigo lo purga desde el viernes en la prisión de máxima seguridad Florence ADMAX de Colorado, a la cual trasladan a los peores criminales enjuiciados en este país.

El agente Vázquez salió satisfecho del tribunal cuando el juez Brian Cogan cerró este mediático juicio. Se fue por la puerta trasera de la corte. A su jefe le tocó dar un discurso ante la prensa afuera del recinto.

La carrera policiaca de este funcionario comenzó en el Sheriff del condado de San Diego, en California, en cuya nómina estuvo solo tres años. También fue efectivo de la Marina de EEUU. Cuando se unió a las filas de la DEA lo asignaron a las oficinas en Imperial, California; Tucson, Arizona; y después lo enviaron a la Ciudad de México, donde coordinan las acciones contra los carteles de la droga.

Seis años después de colaborar en la capital mexicana compartiendo información con las autoridades de ese país sobre casos de alto perfil, a Vázquez le confiaron la peligrosa tarea de arrestar a cualquiera de los tres jefes del cartel de Sinaloa: Caro Quintero, ‘El Chapo’ Guzmán o Ismael ‘El Mayo’ Zambada.

“Son los líderes del cartel”, aseguró este oficial antinarcóticos al testificar en el juicio contra Guzmán en enero pasado. Precisó en el tribunal que la finalidad era “eventualmente capturarlos y extraditarlos a Estados Unidos para que enfrentaran cargos”.

– ¿Fueron exitosos?, le preguntó un fiscal.

 Pudimos arrestar a Joaquín Guzmán Loera, respondió orgulloso

No fue fácil colgarse esa medalla. Vázquez contó en un relato casi cinematográfico que su misión comenzó en enero de 2014 y concluyó unas semanas después cuando acompañó a Guzmán hasta una cárcel en la Ciudad de México.

Aseguró que lo logró porque decidió dejar de incluir a la “corrupta” Policía Federal mexicana de sus operativos, temiendo que estuviese en la nómina del cartel.

“Lo habíamos hecho con ellos antes (las incursiones); simplemente por el nivel de corrupción (en esa agencia) no iba a funcionar si los usábamos de nuevo”, explicó.

Así se le escapó ‘El Mayo’ Zambada

Un mes después de su llegada a La Paz, en Baja California Sur, el 13 de febrero de 2014, Vázquez decidió que tenían suficiente evidencia de que ‘El Mayo’ Zambada, quien lleva 55 años en el narcotráfico, pero jamás ha pisado una prisión, se escondía en un rancho al este de Culiacán.

Dos videos de esa operación se mostraron en la corte. En uno se observan los árboles, matorrales y caminos de tierra en una humilde ranchería que se agitaban por las hélices de un helicóptero Black Hawk artillado que sobrevolaba a poca altura. También se ve a marinos mexicanos que sostienen rifles de asalto buscando francotiradores, vigías o caravanas de camionetas con pistoleros del cartel.

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