Publicidad

Faby Navarrete/ Tu Tiempo Digital

Hola a todos, llena de esperanza en Dios les saludo hoy y pido al Señor que ustedes puedan depositar todas sus cargas en Él para que descansen de todo ese peso que cargan y puedan recibir esa paz que sobre pasa todo entendimiento.

Todos nos hemos sentido cansados y con ganas de quedarnos a mitad del camino. Es por eso que hoy Dios ha puesto en mi corazón un mensaje que nos ayudará a recordar que es lo que debemos hacer para no desanimarnos al ver que nuestra realidad no cambia.

En el Libro de Hechos Capítulo 7 se narra la defensa y muerte de Esteban. Este joven, siervo fiel y discípulo de Jesús, mantuvo su mirada fija en la meta y logró mantener la paz y la confianza en Dios aun cuando estaba a punto de morir de una manera terrible.

Lo que se denomina como su “defensa”, o más bien el discurso que dio a los religiosos de aquella época para seguir exaltando a Dios, nos deja claro que el Señor ha estado siempre al pendiente de nosotros y ha perdonado nuestra infidelidad una y otra vez.

En dicho mensaje se narra la promesa que Dios le dio a Abraham acerca de la gran descendencia que tendría. Después se va con Isaac y Jaboc y los hijos de este último de donde salió José. Fue José quien a pesar de ser vendido por sus hermanos, logró cumplir ese Propósito para el que fue diseñado y así salvó a su propia familia. Después vino Moisés quien fue rescatado cuando se dio la orden de matar a todos los primogénitos y gracias a que fue criado por la hija del Faraón fue quien después rescataría al pueblo de Dios de la esclavitud en Egipto. Fue él también quien recibió de parte de Dios las tablas de la ley.

Sin embargo, aún con todo este cuidado que Dios siempre tuvo de su pueblo, ellos de constante adoraban a dioses ajenos e incumplían los mandamientos. Sus corazones volvían siempre a Egipto y se quejaban de lo que tenían ahora, no valoraban todo lo que Dios hacía por ellos. Después tocó el turno de David y de Salomón, quienes también estuvieron cerca de Dios y fueron usados poderosamente para mostrar el amor de Dios hacia su pueblo.

Es así como llegamos al versículo donde esteban dice unas palabras duras pero que reflejan esa necedad del pueblo de Dios de seguir pecando y de no ver todas esas maravillas que Dios les había demostrado hasta ese momento. Más aún en aquella época cuando ya Moisés había predicho que vendría el Justo a salvar a su pueblo y ellos ni siquiera reconocieron a Jesús como el Mesías, sino que lo crucificaron. Hechos 7:51 “!Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos¡ Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros”.

Ese mensaje es fuerte y directo y obviamente no les gustó para nada a los maestros de la ley. Hoy en día esto nos llega también a nosotros porque cada uno de nosotros ha visto el amor de Dios en nuestra vida y aun así nos seguimos enfocando en lo malo, seguimos sin darle a Él todo el amor que merece. Como dice este versículo, el Espíritu Santo vive en nosotros pero nos resistimos a dejarlo fluir para que sea Él quien guíe nuestras decisiones. Jesús al irse nos dijo que nos dejaría al Espíritu Santo que sería nuestro consolador, el Espíritu de Verdad.

Pero regresando a Esteban y a la gran enseñanza que nos dejó, veamos lo que aconteció después de que dijo estas palabras provocando que los fariseos decidieran apedrearlo. Hechos 7:55 “Pero Esteban, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios”.

Así también nosotros debemos mantener nuestra mirada fija en esa gloria venidera que es la que Dios ya tiene preparada para nosotros. Dejemos de ver el panorama que nos rodea.

Después en el versículo 56 Esteban agrega algo hermoso al decir que veía “los cielos abiertos”. Eso también debemos declararlo siempre porque es así como Dios seguirá derramando bendiciones infinitas sobre nuestras vidas.

Este personaje valiente y esforzado nos deja un ejemplo de Fidelidad a Dios. También mostró su total confianza en que Dios lo llevaría con Él al decirle en el versículo 59 “Señor, recibe mi Espíritu” tal como dijo Jesús “en tus manos encomiendo mi Espíritu”. De igual manera, mostró en su último aliento de vida, ser tan compasivo como Jesús al pedirle a Dios en versículo  60 que nos les tomara en cuenta ese pecado.

Hagamos que este gran ejemplo de vida nos ayude a mantener activo el Espíritu Santo dentro de nosotros porque es algo increíble saber que ese Espíritu que vive dentro de nosotros, es el mismo que levantó a Jesús de los muertos. (Romanos 8:11).

Escuchemos al Espíritu Santo cuando nos redarguye y nos pide apartarnos de los malos caminos y disfrutemos de esa libertad que sólo este espíritu nos puede dar. 2 Corintios 3:17: “El Señor es Espíritu, y donde hay el Espíritu de Dios, allí hay libertad”.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

Publicidad

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.