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Faby Navarrete/ Tu Tiempo Digital

Hola a todos, no cabe duda que las misericordias de Dios son nuevas cada y hoy es un día más para que veamos todo eso que Dios ha puesto alrededor de nosotros para mostrarnos cuánto nos ama.

Después de tres días intensos de lluvia, algo que nos es común en el lugar donde yo vivo, no puedo más que estar agradecida por toda esta agua que viene a refrescarnos y que esperemos sea de bendición para las plantas y animales también y que no sean tan graves los daños que cause. A mí me gustan los días nublados, pero hay personas a quienes les parecen días tristes. Debemos agradecer por cada día y ver cada situación que se nos presenta como una bendición. 

El Señor ha puesto en mi corazón dos versículos muy hermosos y aleccionadores que se encuentran en Mateo Capítulo 6. El primero de ellos nos habla sobre todas esas cosas a las que nos aferramos y que obtenemos en este mundo, llámese dinero, fama, bienes materiales. Esas cosas por las que trabajamos incansablemente y que cuidamos con tanto recelo. La verdad que nada de lo que tenemos aquí es duradero. Si ocurre un desastre natural se pierde todo, además que la fama y el dinero son también pasajeros. Un día un hombre puede estar en la cumbre y al día siguiente puede estar derrotado. 

Hoy en día estamos aún más apegados a las cosas materiales y pondremos solo como un ejemplo el celular. Actualmente se considera ya algo indispensable que nos absorbe mucho tiempo. Con el pretexto de que lo usamos para trabajar y comunicarnos en todo momento, se convierte ya en una adicción. Es triste ver a las personas en un café o en una reunión checando su celular en lugar de entablar comunicación con quienes están reunidos. 

Un tesoro es algo que nos costó mucho conseguir y que cuidamos con mucho recelo. Eso a lo que tú le das prioridad en tu vida es tu mayor tesoro. En la biblia nos habla sobre los tesoros del cielo y de la tierra. En Mateo 6: 19 dice: “No hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan”.

Los tesoros que nos deben interesar son los del cielo, pues allá no hay polilla, ni orín, ni ladrones que hurten. Mateo 6:21: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Debemos reflexionar sobre aquello a lo que le damos más importancia en nuestra vida y que no sea sólo de palabra sino que sea demostrado con nuestros actos. Es fácil decir “mi mayor tesoro es mi familia” pero si tú en tu día a día le dedicas más tiempo a tu trabajo y nunca sueltas el celular y ya dejas a tu familia lo último de energía que te queda, pues ahí queda demostrado que tu verdadero tesoro no es tu familia realmente.  Seamos congruentes y mostremos que lo que decimos es verdad.

El segundo mensaje de hoy es acerca de la importancia que tienen los ojos en nuestro cuerpo. Yo repito mucho la frase que dice “los ojos son la ventana del alma” y vaya que es cierto que se conoce mucho de una persona cuando la vemos a los ojos. Pero Jesús en el siguiente mensaje nos dice que dependiendo del ojo y de lo que entre por él será lo que habrá en nuestro cuerpo. Mateo 6:22 “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz”. 

Vaya que nuestros ojos son esa lámpara por la que se filtra todo eso que entrará a nuestro cuerpo y en específico, lo que se guardará en nuestra mente y nuestro corazón. Un ojo bueno será aquel que verá sólo cosas que sean correctas y que vayan a ser de bendición para nuestro cuerpo pues sólo así dentro de nosotros habrá luz y no oscuridad.

Hoy en día tenemos que ser muy cuidadosos y selectivos porque hay tantas imágenes disponibles en las redes sociales y no porque todo esté ahí tan disponible para todos, quiere decir que debemos de verlo todo. Hay imágenes que no deben entran por nuestros ojos para que no sean guardados en nuestra mente y nuestro corazón.

Recordemos que Dios nos dice que debemos pensar en lo digno, lo puro, lo amable, lo honesto, lo verdadero, lo de buen nombre (Filipenses 4:8). Así que eso es lo mismo que nuestros ojos deben registrar.

Cuidemos muy bien todo eso que guardamos en nuestro corazón y busquemos acumular sólo los tesoros duraderos que son los que nos darán la verdadera plenitud de gozo y no un placer efímero.

Les amo, les abrazo y los veo muy pronto.

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