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Fabiola Navarrete

Hola a todos hoy me siento muy favorecida por Dios y espero que ustedes también se sientan muy afortunados al ver todas esas bendiciones que el Señor derrama cada día sobre todos nosotros.

En esta ocasión hablaremos sobre la Omnipresencia y Omnisciencia de Dios. En la biblia se habla en varias ocasiones sobre esto, pero esta vez leeremos algunos versículos del Salmo 139 en donde el Rey David, con esa manera tan especial que tenía de honrar y alabar a Dios, expresa claramente cómo el Señor todo lo sabe y todo lo ve. No hay un lugar a donde podamos huir del Señor. Él conoce todo de nosotros, conoce nuestro corazón, nuestros pensamientos y nuestros más secretos anhelos.

En Salmos 139: 1-2 dice: “Oh Señor, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mí. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos, aun cuando me encuentro lejos”. Dios conoce cada detalle de nosotros y no hay nada que le podamos ocultar.

Continúa diciendo en Salmos 139: 3-4: “Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa. Sabes lo que hago. Sabes lo que voy a decir incluso antes que lo diga, Señor”.  Las palabras aún no están en nuestra boca y el Señor ya las conoce. Por más que queramos engañar a Dios no podemos porque Él es quien conoce lo que hay en nuestro corazón, en nuestra mente y en nuestra boca. Es así como Dios se convierte en el único que puede saber si en verdad somos personas congruentes e íntegras.

Cuando comprendemos en su totalidad la Omnipresencia de Dios es cuando en verdad aceptamos que sólo Él es digno de todo nuestro respeto. Es cuando tenemos temor de Dios porque buscamos honrarle en todo momento y hacer aquello que le agrada. Si buscamos no fallarle a otros seres humanos quizás podamos escondernos para hacer lo que sabemos que no es correcto, pero cuando buscamos no fallarle a Dios por fin comprendemos que debemos ser las mismas personas en público o en privado. Al respecto de esto el Salmo 139:8 dice “Si subo al cielo allí estás tú; si  desciendo a la tumba, allí estás tú”.

Dios es quien entreteje de manera perfecta cada parte formidable de nuestro ser. Además, escribe una historia para que cada uno de nosotros desde antes de nacer. Salmos 139: 13: “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre”.

Dios nos amó primero y fue quien nos vio desde que éramos un embrión en el vientre de nuestra madre y formó cada parte de nuestro cuerpo con delicadeza y sumo detalle. Salmos 139: 16: “Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas. Sin faltar una de ellas”.

La vida que Dios tiene preparada para nosotros es maravillosa y cuando aprendemos a dejar que sea Él quien guíe nuestros pasos, sorprendidos viviremos al ver como todo se acomoda de manera perfecta.

Si por algún momento hemos pensando que nuestra vida es aburrida o falta de sentido es porque no hemos permitido que sea Dios quien tome el mando. Dios es el Rey de la Creatividad. Él soñó una travesía sorprendente llena de aventuras, amor y prosperidad para nosotros.

Abre tus brazos y di: Señor, aquí estoy dispuesto (a) a recorrer este hermoso y sorprendente camino contigo, te tomaré de la mano y esta vez nunca te soltaré. Amén.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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